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06 de agosto del 2025

Hace muchos años, a las afueras del puerto de Veracruz, se alzaba un parque de diversiones lleno de luces, colores y risas: Reino Mágico. Los niños corrían entre los juegos mecánicos, los payasos repartían alegría, y una enorme figura de Superman vigilaba desde lo alto, como protector del lugar. Pero lo que pocos sabían era que aquel sitio no solo era un parque… era la puerta a un mundo encantado.

Cuentan los viejos del lugar que Reino Mágico fue construido sobre tierras antiguas, donde alguna vez danzaron los dioses del agua y del viento. Durante años, todo fue dicha, pero a medida que el tiempo pasó, las risas se fueron apagando. Las atracciones dejaron de moverse, el carrusel giraba solo en las madrugadas sin que nadie lo tocara, y en la casa del terror, las figuras parecían moverse cuando nadie las veía.

Los vecinos comenzaron a decir que el parque estaba maldito. Algunos aseguraban ver sombras entre los árboles, y otros, escuchar la risa de niños que ya no estaban. “Es el eco de los sueños que allí se quedaron”, decían los abuelos. Y así, el parque fue cerrando poco a poco, hasta quedar en ruinas, como un recuerdo olvidado.

Sin embargo, la leyenda no termina ahí.

Se dice que cada 31 de octubre, cuando el velo entre mundos se adelgaza, Reino Mágico vuelve a abrir sus puertas. Aquellos que logran entrar, aseguran haber visto el parque revivir: luces encendidas, música, dulces flotando en el aire, y un Superman que ya no es de concreto, sino un guardián viviente de un mundo mágico perdido. Pero cuidado, porque no todos regresan. Algunos quedan atrapados en el Reino, convertidos en parte de su encanto eterno.

Así, Reino Mágico sigue allí, entre el olvido y el mito, esperando a que alguien escuche su llamada. ¿Te atreverías a entrar cuando la luna brille justo sobre su entrada?