La folclórica obra de Ricardo Castro, el “Intermezzo de Atzimba”, explica su origen en un texto basado en una antigua leyenda purépecha. Esta fue recogida por Eduardo Ruiz y puesta en forma de texto operístico por Alberto Michel y Alejandro Cuevas, dicha ópera fue estrenada el 20 de enero de 1900 y tiene un lugar muy especial en el teatro de México.
Gustav Mahler comenzó su “Kindertotenlieder” en el verano de 1901, tras estar al borde de su muerte y preocupado por la salud de su hija, ese verano prolífico en composición dio lugar a esta lúgubre colección de piezas titulada "Canciones a los Niños Muertos". Basado en los textos de Friedrich Rückert, unió diferentes temas para reflejar en su música la idea de la muerte de un niño dentro de un contexto más amplio y lo que hay en el más allá. La solista de esta pieza: Harumi Castro, mezzosoprano.
Finalizamos con la “Sinfonía No. 3” de Johannes Brahms, quien tenía ya 50 años cuando la escribió. Recapitulando sus días de juventud con la cita musical del lema "Frei aber froh" ("Libre pero feliz"). Los aspectos dramáticos de esta tercera sinfonía, la más corta de las cuatro escritas por Brahms, se intensifican por la compactación de la obra.
Castro: Intermezzo de Atzimba
Mahler: Kindertotenlieder (Canciones a los Niños Muertos)
Brahms: Sinfonía No. 3????
Harumi Castro, Mezzosoprano
Martin Lebel, Director Titular
Viernes 17 de junio l 20:30 h l Tlaqná Centro Cultural
Boletos en
Tienda UV de lunes a viernes de 10:00 a 15:00 y de 16:00 a 18:00.
Taquilla Tlaqná el día del concierto.
En línea en orquestasinfonicadexalapa.com