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09 de agosto del 2025

Un equipo internacional de astrónomos ha logrado detectar el agujero negro supermasivo más antiguo conocido hasta la fecha, un hallazgo que podría reescribir lo que sabemos sobre la formación temprana del universo. Este coloso cósmico se formó apenas 470 millones de años después del Big Bang, lo que lo convierte en el más antiguo jamás observado.

El descubrimiento fue realizado gracias al telescopio espacial James Webb de la NASA, que ha permitido observar con un detalle sin precedentes las profundidades del universo primitivo. El agujero negro se encuentra en el centro de una galaxia muy distante denominada GN-z11, y posee una masa equivalente a unos 10 millones de soles.

Lo que desconcierta a los científicos es la rapidez con la que este agujero negro alcanzó un tamaño tan colosal. Según las teorías actuales, se necesitarían cientos de millones de años para que un agujero negro creciera tanto, lo que sugiere que los modelos tradicionales de formación de estos objetos podrían necesitar una revisión.

"Este agujero negro es un verdadero enigma", declaró la astrofísica principal del estudio, la Dra. Rebecca Larson. "Su existencia tan temprana en la historia del universo indica que debieron existir mecanismos de crecimiento mucho más eficientes de lo que pensábamos".

El hallazgo no solo desafía las teorías actuales sobre la formación de agujeros negros, sino que también abre nuevas vías para explorar cómo se formaron las primeras galaxias y estructuras del universo. La investigación completa será publicada en la revista Nature Astronomy en las próximas semanas.

Este avance marca un hito en la exploración del cosmos temprano y consolida al telescopio James Webb como una herramienta fundamental para desentrañar los misterios del universo.