Ciudad de México, julio de 2025.
Durante el primer semestre del año, México registró una marcada tendencia en la generación de empleo, impulsada principalmente por el crecimiento de la informalidad laboral. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se crearon casi 1 millón 127,000 nuevos puestos de trabajo informales, el nivel más alto para un periodo semestral.
En contraste, el empleo formal —aquellos trabajos registrados ante instituciones de seguridad social como el IMSS o el ISSSTE— sufrió una pérdida neta de 278,470 empleos durante el mismo periodo.
Este comportamiento revela una dinámica preocupante en el mercado laboral mexicano, en la que el crecimiento del empleo no está acompañado por una mejora en la calidad de las condiciones laborales. La informalidad representa un desafío estructural, ya que quienes laboran en este esquema carecen de acceso a derechos básicos como seguridad social, prestaciones, estabilidad laboral y protección jurídica.
Especialistas advierten que el aumento en la informalidad podría reflejar obstáculos para la creación de empleos formales, tales como costos regulatorios, baja productividad o incertidumbre económica. Además, subrayan la necesidad de fortalecer las políticas públicas que fomenten la formalización del trabajo y mejoren las condiciones laborales en el país.
Mientras tanto, la precarización del empleo sigue siendo una preocupación central en el panorama laboral mexicano.