categoría

08 de agosto del 2025

Una nueva variante del virus SARS-CoV-2, apodada informalmente como la variante “Frankenstein” por su compleja combinación de mutaciones genéticas, ha comenzado a generar preocupación en la comunidad científica internacional. Detectada inicialmente en muestras recolectadas en el sur de Alemania, esta variante ha comenzado a circular en al menos ocho países, incluyendo Brasil, México y Estados Unidos.

¿Qué es la variante “Frankenstein”?

La variante “Frankenstein”, cuyo nombre técnico es XBB.5.91, es una recombinación de varias subvariantes de ómicron. Su apodo proviene del hecho de que reúne mutaciones de diferentes linajes del virus, formando lo que los virólogos describen como una “composición genética híbrida”, lo que le otorga una capacidad de evasión inmunológica superior a otras variantes recientes.

“Estamos viendo una evolución del virus muy sofisticada. Esta variante parece combinar lo peor de varias anteriores: alta transmisibilidad, mayor duración de síntomas y, en algunos casos, resistencia parcial a tratamientos con anticuerpos monoclonales”, explicó la doctora Elena Krawitz, viróloga del Instituto Pasteur de París.

¿Qué síntomas provoca?

Aunque no se ha demostrado que la variante cause una enfermedad más grave, sí se han reportado síntomas más persistentes, como fiebre alta, fatiga extrema y tos prolongada. Algunos pacientes también han presentado alteraciones neurológicas leves, como niebla mental o cefalea intensa.

“Todavía no hay evidencia de que sea más letal, pero sí parece más difícil de erradicar del organismo, incluso en personas vacunadas”, advirtió el epidemiólogo brasileño Leandro Sosa.

Situación actual y respuesta internacional

Organismos como la OMS y los CDC en Estados Unidos ya han emitido alertas preventivas e instan a la población a reforzar las medidas básicas de prevención: uso de mascarilla en lugares cerrados, ventilación, lavado frecuente de manos y completar esquemas de vacunación, incluyendo refuerzos adaptados a las variantes más recientes.

En América Latina, países como Argentina y Colombia han reactivado sus sistemas de monitoreo genómico para detectar posibles brotes vinculados con esta nueva variante.

¿Hay motivo para alarmarse?

Los expertos coinciden en que no hay motivo para pánico, pero sí para reforzar la vigilancia epidemiológica y evitar la desinformación. La comunidad científica trabaja en actualizaciones de vacunas y tratamientos que podrían ser efectivos contra este nuevo linaje.

“El virus sigue evolucionando, y nosotros debemos evolucionar con él en nuestra respuesta”, concluyó Krawitz.